miércoles, 3 de junio de 2009

El enfoque psicoanalítico

Sigmund Freud es un líder incuestionable para ayudar a entender la naturaleza humana.
Puede decirse que el estudio sistemático de la personalidad comenzó con el desarrollo del psicoanálisis por Fruid a fines del siglo XIX.
Al desarrollar la técnica de la asociación libre, alcanzó las profundidades de su propia vida y la de los demás. En el proceso creo el psicoanálisis, método de investigación único para entender al individuo humano. Descubrió procesos psicológicos tales como la represión, resistencia, transferencia y sexualidad infantil. Desarrolló el primer método global para estudiar y tratar problemas neuróticos.
Antecedentes Biográficos: Sigmund Freud nació en 1856 en Friburgo, fue hijo de un judío comerciante en lana y de su joven esposa. Su madre, de 21 años, mostraba preferencias por él, el mayor de siete hermanos (5 mujeres y 2 hombres), dedicándole gran parte de la atención y cariño.
A la edad de 4 años Sigmund y su familia se mudaron a Viena, donde vivirá durante casi 80 años.
Freud era un estudiante natural, entró al bachillerato un año antes de lo normal y permaneció a la cabeza de su clase la mayor parte de los días que paso en el Instituto Sperl. Era sobresaliente en idiomas y un lector ávido. Comenzó sus estudios de medicina en la Universidad de Viena en 1873 y se graduó ocho años más tarde. Sus estudios ahí tomaron más tiempo de lo usual debido a que decidió profundizar en las áreas que le eran de particular interés. Nunca intentó practicas la medicina, y su interés se dirigió a la investigación fisiológica.
Debido a que la práctica privada de la que Freud dependía para vivir le tría pacientes que sufrían sobre todo de trastornos neuróticos, su atención se centró en el problema y estudio de la neurosis. Esperaba que su estudio sobre la neurosis al final le proporcionara una clave para el análisis de los procesos psicológicos en general.
También investigo sobre la “curación con la palabra” de Breuer, medico vienes quien le recomendó hablar con libertad con los pacientes sobre sus síntomas, lo condujeron a su desarrollo propio de la asociación libre y a técnicas psicoanalíticas posteriores.
Una sociedad psicoanalítica fue fundada por Freud y sus colegas, y muchos de los discípulos de Freud se convirtieron más tarde en psicoanalistas destacados; Ernest Jones, A.A. Brill, Sandor Ferenczi y Kart Abraham. En principio, Carl Jung y Alfred Adler también fueron asociados cercanos, pero después dejaron el movimiento psicoanalista de Freud para desarrollar y enfatizar otras ideas.
Murió en Londres en el año 1939 a la edad de 83 años, después de muchos años de sufrir de cáncer en el maxilar.

El descubrimiento de las fuerzas del inconciente:
Como ya se ha dicho, Freud fue influido de manera profunda por un procedimiento desarrollado por Breuer. Puede decirse que el psicoanálisis comenzó con la historia clínica de una de las pacientes de Joseph Breuer, quien es conocida por la literatura como Anna O. Anna O era una mujer muy inteligente de 21 años de edad. En el curso de una enfermedad de dos años que comenzó en 1880, había desarrollado diversas perturbaciones físicas y mentales. Entre sus síntomas estaba una parálisis del brazo y la pierna derechos, dificultad de la visión, náuseas, incapacidad para beber cualquier líquido y para hablar y entender su idioma natal.
La profesión médica en 1880 estaba bastante restringida por enfermedades como ésta y las diagnosticaban como casos de histeria -una enfermedad en la que había síntomas físicos pero no una base fisiológica para el problema-. La causa de la histeria era desconocida, debido a que no podían entender o tratar el problema, muchos doctores tendían a ver a los pacientes que sufrían de histeria con suspicacia y a ser punitivos.
Sin embargo, Breuer trataba a sus pacientes con compasión. Respecto a Anna, notó que durante sus estados de ausencia mascullaba varias palabras. Unas vez que fue capaz de determinarlas, Breuer la puso bajo hipnosis, le repitió las palabras y le pidió que verbalizara cualquier asociación que tuviera con ésta, la paciente cooperó. Comenzó a contarle historias sobre si misma que parecían centrarse en un suceso particular de su vida; la enfermedad y muerte de su padre. Anna lo había cuidado hasta que su propia enfermedad le impidió hacerlo. Después de relatar varias veces esas historias, los síntomas de Anna se aliviaron y por último desaparecieron. La propia Anna llamó a la curación “curación con la conversación” o “chimenea barredora”.
Breuer concluyó que los síntomas de Anna eran determinados de alguna manera por acontecimientos traumáticos o tensiónales del pasado y que el recuerdo de estos sucesos tenía un efecto catártico (la catarsis se refiere a la descarga emocional).
Algún tiempo después, Freud recordó el episodio de Anna O. y comenzó a usar el “método de la conversación” con sus propios pacientes. Tuvo alguna medida de éxito y después de observar sus propias exploraciones con la técnica, concluyó que en el momento del acontecimiento traumático original, el paciente había tenido una emoción contenida. La emoción, que estaba impedida de escapar de manera normal, había encontrado otra salida y se expresaba por medio de un síntoma neurótico. Por tanto, el individuo era inconciente de estos recuerdos que evocaban emociones, pero los recuerdos inconcientes estaban influyendo en la conducta del paciente. Poco después Freud decidió abandonar la hipnosis, esto resulto ser un paso importante en el descubrimiento acerca de las resistencias, fuerza interior que le impedía hacerse conciente de las emociones que evocaban los recuerdos traumáticos y los mantenía inconcientes.
El reconocimiento de las resistencias lo condujo a un entendimiento dinámico de los procesos inconcientes o fuerzas de las cuales no se percata la persona.
Freud creía que los deseos eran ideas o pensamientos que se convertían en inconcientes. Durante el evento traumático había surgido un deseo que iba en contra del ideal del yo de la persona. Debido a que es difícil para los individuos aceptar el hecho de que no son lo que les gustaría ser, esta incompatibilidad causa dolor. Si provoca demasiado dolor, el deseo es reprimido.

El método psicoanalítico de evaluación e investigación.
En esencia, siempre existen varias fuerzas opositoras que están en funcionamiento simultáneamente. Primero, hay un esfuerzo conciente por parte del paciente para recordar los acontecimientos olvidados. Segundo, hay una resistencia, la cual persiste en mantener inconcientes los recuerdos. Por último, están las emociones no expresadas que continúan buscando expresión. Sin un deseo no puede surgir con su identidad propia, buscará una salida en forma disfrazada. Adquiriendo una especie de identidad falsa saldrá de manera furtiva para encontrar expresión en la conducta de la persona. A fin de ahondar detrás de estas identidades falsas y descubrir las ideas reprimidas, Freud desarrolló dos procedimientos primarios: la asociación libre y la interpretación de sueños y lapsus.
Asociación libre: se le pide a un paciente que verbalice lo que le venga a la mente, sin importar cuán significante, trivial o incluso desagradable pueda parecer la idea, pensamiento o imagen. Al final, estas ideas conducirán al problema original. Después de la asociación libre, el individuo reflexiona en lo dicho. En el proceso, la resistencia es analizada, entendidas y debilitadas de modo que el deseo es capas de expresarse de manera más directa.
La interpretación de los sueños y lapsus: los lapsus son actos erróneos: un lapsus linguae, lapsus calami o lapsus memoriae.
La teoría freudiana asume que en nuestra vida psíquica nada es insignificante o anárquica; más bien existe un motivo para todo.
Es importante distinguir entre causa y motivo, la causa implica la acción de una fuerza material impersonal que pone de manifiesto algo, el motivo se refiere a una aciión personal e implica una emoción o deseo operando en la voluntad de una persona y lo conduce a actuar. Por lo tanto, no es suficiente argumentar que tenemos un lapsus linguae debido a que estamos cansado, aunque es cierto que la fatiga puede proporcionar las condiciones fisiológicas bajo las cuales puede ocurrir un lapsus. El lapsus expresa también un motivo personal. La teoría freudiana está interesada en particular en la explicación en términos del motivo.
A menudo un lapsus no es tan obvio y se revela sólo después de una larga cadena de asociaciones.
Los sueños: la Freud los sueños son el camino real al inconciente.
En la etapa adulta los sueños expresan deseo insatisfechos pero debido a que en el adulto muchos de estos deseos se han vuelto inaceptables para el autoconcepto, el sueño se presenta disfrazado.
Freud distingue entre el sueño manifiesto y el latente. El sueño manifiesto es el sueño tal como es recordado a la mañana siguiente, con frecuencia parece incoherente y sin sentido. El sueño latente se refiere al significado o motivo subyacente del sueño manifiesto. El análisis busca descubrir el significado latente que es expresado dentro del sueño manifiesto.
Los sueños proporcionan una riqueza de información debido a que en los sueños una persona está más relajada y las resistencias se encuentran más debilitadas. El sueño manifiesto puede ser descrito como una satisfacción disfrazada de los deseos reprimidos.
El proceso que disfraza los sueños inconcientes y los convierte en sueños manifiestos es llamado trabajo del sueño, una de sus elementos son los símbolos, estos son únicos para cada persona y sólo pueden ser entendidos en términos de la historia y asociaciones particulares del individuo. Freud no creía que las pesadillas contradijeran su concepto de que los sueños satisfacen deseos. El significado de un sueños no yace en su contexto manifiesto; un sueño que provoca ansiedad puede servir aún para satisfacer un deseo inconciente, la expresión de un deseo prohibido también le causa ansiedad también causa ansiedad o dolor al yo conciente, así que el sueño de ansiedad puede indicar que la identidad falsa fue ineficaz y permitió una expresión demasiado clara del deseo prohibido.

La dinámica y el desarrollo de la personalidad: de acuerdo con Freud, la naturaleza de nuestros anhelos y deseos reprimidos es erótica.

La importancia de la sexualidad: En un comienzo Freud percibía la sexualidad como un proceso corporal que podía ser entendido bajo un modelo de reducción de la tensión. Sin embargo, conforme se desarrollo su trabajo, Freud comenzó a enfatizar el carácter psicológico de los procesos mentales y la sexualidad.
El deseo de Freud de enfatizar el carácter psicológico de los proceso metales también se observa en el desarrollo de su concepto de impulso. Con este concepto se refiere una representación psicológica o mental de una fuente corporal interna de excitación, una forma de energía que no puede ser reducida ya sea a un aspecto corporal o a uno mental debido a que combina elementos de ambos.
Un impulso se caracteriza por cuatro electos: fuente: el estímulo necesidad corporal; el ímpetu, la cantidad de energía o intensidad de la necesidad; propósito, su objetivo o intensión (reducir la excitación), y objeto la persona u objeto en el ambiente por medio del cual el propósito puede ser satisfecho.
Freud usó el verbo catexiar para referirse a la inversión de energía libidinosa en una representación mental de un objeto que satisfará un deseo; una persona catectiza un objeto que desea.
Freud sugirió que hay dos grupos básicos de impulsos. Eros se refiere a los impulsos vitales, aquellas fuerzas que mantienen los procesos vitales y aseguran la reproducción de la especie. Dentro de los impulsos de Eros, se encuentran el impulso sexual, cuya fuerza enérgica es la libido. Por otro lado, el Tanatos, implica los impulsos de muerte, una realidad biológica, fuente de la agresividad y refleja la resolución última de toda la tensión de la vida en la muerte.

Las etapas psicosexuales del desarrollo:
Freud delineó un camino que siguen los niños conforme progresan de la actividad sexual autoerotica a la actividad reproductora. La libido o impulso sexual se invierte en varias zonas o áreas erógenas del cuerpo que proporcionan placer.
Etapa oral: es la primera etapa, la cual se desarrolla desde el nacimiento hasta alrededor del primer año. La fuente principal de placer y conflicto potencial es la boca. Es aquí donde los bebés reciben su alimentación, tienen contacto más cercano con la madre y descubren información acerca del mundo. La ingestión y el morder son los primeros ejemplos de tipos y rasgos de carácter que pueden desarrollar después.
Etapa anal: es la segunda etapa psicosexual, la cual se espera que ocurra en el segundo años de vida. La fuente principal de placer y conflicto potencial son las actividades que implican el año. El entrenamiento para el control de esfínteres ocurre durante este periodo. Éste implica convertir una actividad involuntaria, la eliminación de los desechos corporales, en una voluntaria. Con frecuencia representan el primer intento del niño para regular los impulsos instintivos. Los niños pueden obtener dolor o placer ya sea al retener o al expulsar sus desechos fisiológicos. Estos dos modos primarios de expresión anal, la retención y la expulsión, además son modelos para posibles rasgos de carácter futuros.
Etapa fálica: esta etapa ocurre por lo general entre los tres y seis años de edad. Las características de esta etapa son sentimientos placenteros y conflictivos asociados con los órganos genitales. El interés del niño en sus genitales es bebido a su capacidad para dar placer en una actividad autoerotica y su significación como un medio para distinguir entre sexos. Los niños descubren que no todos los individuos estas dotados de la misma manera. Gastan una energía considerable en examinar sus genitales, masturbarse y expresar interés en cuestiones sexuales. Los niños le dan vueltas a fantasías acerca del acto sexual mismo y el proceso de nacimiento, las cuales con frecuencia son imprecisas y engañosas. Los placeres de la masturbación y la vida de fantasías de los niños preparan el escenario para el Complejo de Edipo, esta teoría de Freud es basada en la tragedia de Sófocles, el rey Edipo en forma involuntaria asesina a su padre y se casa con su madre, Edipo era inconciente de lo que estaba haciendo. Freud encontró una representación simboliza en esta tragedia, sobre los conflictos psicológicos inconcientes que sufre cada uno de nosotros .el mito simboliza el deseo inconciente de cada niño de poseer al padre del sexo opuesto y suprimir al padre del mismo sexo de ellos.
Los sentimientos del niño son muy intensos y conflictivos, y es demasiado difícil para él afrontarlos de manera directa en un nivel conciente. Las sensaciones crean culpa debido a que los sentimientos del niño hacia su padre son hostiles pero también afectuosos. Su ambivalencia culmina en la ansiedad de castración, lo cual significa que time la represalia física de su padre, en particular que perderá su pene.
El complejo de Edipo es resuelto por un proceso doble. Primero, el hijo abandona sus intentos fracasados de poseer a su madre y comienza a identificarse con su padre en términos de género sexual. Al identificarse con el padre de su mismo sexo, adopta sus códigos morales y mandatos. Esta introyección de las normas de buena conducta del padre conduce al desarrollo de una conciencia social, la cual ayuda al niño a enfrentar sus impulsos prohibidos. Al identificarse con su padre, el niño puede retener a su madre de forma de manera vicaría por medio de la imaginación como sujeto de amor, debido a que ha incorporado a él aquellas características de su padre que su madre ama. Aunque puede no amar a su madre de hecho, puede esperar hasta que crezca y entonces buscar una pareja que le recuerde de alguna manera a su mamá.
En las niñas pequeñas ocurre algo parecido, Freud no nombró este proceso, pero se han referido a la versión femenina del complejo de Edipo como el Complejo de Electra. El objeto primario de amor para las niñas es la madre. Pero ellas, al descubrir los genitales del sexo opuesto, abandonan a la madre y buscan en su lugar al padre. En el proceso de superación del Complejo de Electra, la niña de forma reacia, se identifica con su madre, incorpora sus valores. Freud sugirió que la forma en que los hombres resuelven el complejo es distinta a la de las mujeres, el ideal del yo de la mujer está cercano a sus orígenes emocionales y ella parece tener menos capacidad para la sublimación.

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